Cultivar tus alimentos es como fabricar tu propio dinero

Cultivar tus alimentos es como fabricar tu propio dinero

Quien tiene un huerto tiene un tesoro, porque produce su propia comida, más sana, fresca y de cercanía imposible, con un sabor mucho más intenso, ganando más aún por el placer de cuidarlo y el amor incluido en el proceso de cultivo.

Además la gran ventaja es saber qué productos echamos, pudiendo buscar alternativas que no sean tóxicas, ni para nosotros ni para el medio ambiente, como fermentos de plantas, los usadísimos purín de ortigas, la bardana, la cola de caballo y demás plantas fermentadas que nutren y ayudan a la salud de las plantas.

«Entre plantar y cosechar hay otros verbos que practicar: Regar, cuidar, proteger, abonar y esperar».

Podemos aprender distintas técnicas de cultivo; desde los surcos tradicionales, asociación beneficiosa de plantas, rotación de cultivos, preparar semilleros, bancales de varios tipos: profundos, elevados, con resto de poda (hugelkultur), sin cavar añadiendo cartones y materia orgánica o abono y paja y muchas combinaciones y variantes de cultivo que experimentar para distintas verduras.

Lo más especial de tu propia huerta es cosechar los tiernos manjares directamente de la planta, las sorpresas de los frutos, y la magia de ver crecer los alimentos con el cariño del riego, quitando cuidadosamente las hierbas no deseadas, controlando plagas sin contaminar, ubicar decoraciones para trepadoras y tomateras, preparar caminos, sistemas de riego, hacer vayas para animales no deseados, y muchos entretenimientos más que transformaremos nuestro ocio en una deleitosa creación imaginativa.

En definitiva cuando estamos cultivando también nos estamos cultivando nuestra paciencia, nuestro cuidado y nuestra atención. Aprendemos a observar el clima, a conocer los ciclos de la luna, los procesos de crecimiento y sobre todo a valorar los alimentos.

Dentro de nuestra huerta podemos crear espacios además de las plantas comestibles para las aromáticas, especias, infusiones, de usos cosméticos, plantas que cuidan plantas o simplemente flores por el placer de ver un espacio hermoso y cuidado.

El concepto permacultura, cultura permanente, que en agricultura consiste en crear las condiciones ideales de crecimiento imitando la naturaleza, haciendo bancales de tierra suelta, bien abonada, que ya no habrá que arar, donde la vida microbiana beneficiosa de la tierra sea quien ayude a las plantas, este mundo de los microorganismos efectivos es una de las claves de estas alternativas al cultivo tradicional. Y como en la naturaleza no hay tierra al descubierto se pone una cobertura vegetal (paja, hojas, corteza, serrín..) lo cual impide salir otras plantas no deseadas, facilita la vida de microorganismos y además conserva la humedad, convirtiéndose después en abono. Da más trabajo preparar el primer año el bancal pero después no habrá que labrarlo, simplemente airearlo un poco. Cada vez existen herramientas más adaptadas a esta labor como son las orcas de toda la vida, con los dientes un poco más largos o la super herramienta laya de doble mango, muy recomendada.
Me gusta la idea de jardín vibracional, donde poder combinar distintas formas geométricas con los bancales como por ejemplo espirales, estrellas. Intercalando estanques, decoraciones, hoteles de insectos, flores y variedades hortícolas, además de crear un espacio también para el compostaje de resto orgánicos y vermicomposteras donde conseguir humus de lombriz.

También hay gente que le da una vuelta más a la permacultura, aplicando la agricultura natural, que es más lenta porque apenas hay intervención humana. Consiste en crear un espacio de cultivo, plantando inicialmente plantas de raíz para que rompan la tierra; abonando con leguminosas y cobertura vegetal en invierno para que no se compacte la tierra. Buscando las plantas naturalizadas que dentro de su propio ciclo sueltan semillas y aparecen al siguiente año.

La evolución máxima son los bosques comestibles, un huerto combinado de árboles, plantas, setas, animales…en el que aprovechando las sinergias entre especies, más los cuidados que queramos para intensificar o añadir plantas anuales podamos aprovechar la máxima fertilidad y productividad de los bosques.

En definitiva; aunque sea en una maceta en tu casa o ayudando a alguna persona conocida que tenga huerto, es muy recomendable meterse en el mundillo de la autoproducción de alimentos y el cuidado de plantas, pues sus beneficios son inmensos y el planeta nos lo agradece.
Los agricultores cultivamos esperanza y cosechamos futuro, es un arte, es una meditación, es un gimnasio es una huertevolución.



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